miércoles, 6 de agosto de 2008

los estrenos de la semana (parte I)

WALL·E (Batallón de limpieza)

Y llegó el día del bicho de Cortocircuito. A Antena 3, como con el estreno de la tercera parte de La momia, le ha faltado tiempo para recuperar una película relacionada, en este caso la de John Badham de 1986 (acabo de mirar el IMDB, je). Para escarmientos posteriores, me arriesgo a decir ahora que tiene buena pinta.

Hancock, de Peter Berg


Cuando de repente se encuentra uno con Charlize Theron en una película como esta empieza a sospechar. Pero el personaje que interpreta esta diosa (y no lo digo con afán platónico) es lo más sorprendende en Hancock. Anacronismos y convenciones hollywoodienses aparte, la película se deja ver a veces con entusiasmo y a veces con asombro. Siendo una película de acción sin grandes exhibiciones de efectos especiales, lo mejor está en el guión y en el giro que da la historia cuando la surafricana dice "aquí estoy yo". Al final de la proyección, pensando en si una historia como esta tendría sitio en la paupérrima y convencional producción española, llegué a la conclusión habitual; no hay productores, y si los hubiere, no tendrían la alegre valentía de dar una oportunidad a un guión con tan estimulantes ideas.

lunes, 4 de agosto de 2008

Kung fu panda


Este señor es Jack Black y su voz es la del personaje que aparece detrás, Po, el oso de Kung fu panda. Los responsables del proyecto de Dreamworks pensaron en Black, y luego en Dustin Hoffman, en Angelina Jolie o en Lucy Liu. Yo diría que nadie en la productora se levantó un día y dijo, ¡córcholis, pero si Florentino Fernández es el tipo adecuado para esto! Se trata de una película de dibujitos, pero aún así. En fin, me parece que hay que tener un poco de respeto al trabajo de los actores; es como comerse un bocadillo en una representación teatral, la gente es que no tiene educación ninguna, y bueno, no viene a cuento, pero es que este es un país de brutos, qué le vamos a hacer. La peli bien, cómo si no.

los estrenos de la semana

Dejad de quererme
Hellion: El ángel caído
La momia: La tumba del emperador Dragon

No es el momento adecuado para hacer la reseña de los estrenos, pero es que este blog no iba a quedar fuera de campo del estío... ¡yo me entiendo! En fin, que entre unas cosas y otras, hala, las películas, ¡fanáticos!

martes, 29 de julio de 2008

Prométeme, de Emir Kusturica


Así de turbulento y multitudinario es el cine del serbio, así de gitano y flamenco, podríamos decir, pues no hay un sólo segundo en la película en que deje de sonar la música popular serbia y todo sea excesivo y escandaloso. Siempre me había resistido a hincarle el diente a tan exuberante y aparatoso director y creo que tenía razón en hacerlo. La película es un ruidoso y confuso despliegue entre Airbag y Amelie, en la que hay alguien incluso que quiere encontrar feroces denuncias sobre la trata de blancas o la corrupción política... pues ni idea. Entre el hombre bala que no deja de revolotear y las castraciones de toros y chulos, Kusturica monta una tira cómica en la que a veces no sabe cambiar el tono con elegancia, embutiendo personajes salidos de una película de Capra en la que hubiesen repartido estupefacientes y alucinógenos como catering. Lo único que se puede salvar del revoltijo es la escena en la que, al son del portentoso himno soviético (podría ser incluso la Internacional, siempre los confundo), el abuelo y la atleta rompen a llorar.

domingo, 27 de julio de 2008

Escalofrío, de Isidro Ortiz


Se llama Eskalofrío, el cartel es en blanco y negro con las letras en rojo y muestra una imagen "escalofriante" de una niña... se han tomado la molestia de que todo nos lleve a pensar que se trata de una película de miedo, ¿no?, pues no, es de susto, que no es lo mismo. De susto porque se recurre al viejo truco de dar un repentino hachazo de música en una escena silenciosa para encoger el corazón de los espectadores. Los ya iniciados nos olemos el pastel y estamos prevenidos, lo que no nos evita el dolor en los tímpanos. Eskalofrío está contada de forma grosera; le sobran las escenas incial y final, lo que no es necesario ser contado se hace explícito hasta la náusea y lo que requiere cierta destreza narrativa se deja al pairo de los acontecimientos o al abracadabra de un cuarteto de guionistas inútiles. Los jóvenes actores son más bien jóvenes actuantes y a veces cuesta entender si hablan en español o en rumano. Aunque es de alabar que en la pequeña y débil industria cinematográfica española alguien se atreva a producir curiosidades como esta, no podemos dejar de observar un molesto apego a las peores convenciones estéticas del cine estadounidense, como el uso abusivo de la música (¿nadie se da cuenta de que produce el efecto contrario al que se pretende?), unos diálogos comprados en el Carrefour (como diría Manolo Matji, uno de mis profesores en la Ecam... esto va por ti, Coque, cariño) y la ya mencionada incapacidad de contar las cosas sin necesidad de azares u hórridos flash backs, que como en este caso, terminan de enterrar en estiércol un producto de ínfimo valor cinematográfico. Por último, si alguien sabe qué se consigue sustituyendo la c por la k en el título que me lo diga, por favor, que le invito a un Petisuí.