viernes, 19 de noviembre de 2010

los estrenos de la semana

18 comidas
Cyrus
Flamenco, flamenco
Harry Potter y las reliquias de la muerte
La bella y la bestia 3D
Planes para mañana
The way

El universo (nunca mejor dicho) de La guerra de las galaxias es muy socorrido para esta sección ilustrativa de los estrenos. He aquí pues una imagen más del rodaje de alguna película de la mejor trilogía jamás filmada. Uno no puede evitar un pensamiento nostálgico al observar la sonrisa incontenible y luminosa de Carrie Fisher. Y es que las películas están ahí para recordarnos la rapidez con la que la juventud se aleja de nosotros.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Rumores y mentiras, de Will Gluck


Sostenida por el dibujo enérgico y divertido de la relación entre la protagonista (Emma Stone, en la imagen) y sus padres, el uso socarrón de la novela de Hawthorne La letra escarlata (de ahí la letra A roja del vestido) y sobre todo, la autoconciencia que el guionista procura al guión, expresada por medio de las múltiples referencias cinéfilas, conforman una comedia simpática, quién lo diría, que no hace daño a los ojos y mucho menos a los oídos, sino todo lo contrario. Ignórese alguna inoportuna licencia con el punto de vista y dos detalles menores y nos encontraremos con una de esas películas a disfrutar en dvd, por supuesto, en versión original para escarnio de unos individuos, los impostores del doblaje, que cada día se ganan con mayor ahínco un juicio sumario y fusilamiento al amanecer por chapuceros, bestias histéricas y sinvergüenzas.

domingo, 14 de noviembre de 2010

los estrenos de la semana

Aita
Bon appétit
Cruzando el límite
Imparable
Los otros dos
Scott Pilgrim contra el mundo
Tamara Drewe

Cineclub gay, sección disidente, se prepara ya para afrontar otra convocatoria cinematográfica, en este caso el FICLGA.

Sevilla Festival de Cine Europeo

Concluye este séptimo Sevilla Festival de Cine Europeo con más pena que gloria y repleto de películas inoportunas, cuando no impropias de una convocatoria que no parece consolidar una línea editorial consistente.


Carmen Maura durante la presentación de Chicas.

Superproducciones y preestrenos no deberían acumularse en la programación de una muestra cuyo objetivo último es, precisamente, enseñar a un público anestesiado con el cloroformo del cine comercial estadounidense la existencia de cinematografías, historias y personajes distintos a los acostumbrados.


Sofia Georgovassili y Vardis Marinakis, protagonista y director, respectivamente, de Campo negro.

Sin embargo, la pobreza de la sección oficial, de la que sólo se pueden destacar Campo negro, Almas silenciosas o Tender son, viene determinada por piezas mediocres como Flamenco flamenco (todo sea por el tópico -y su correspondiente subvención-) o películas cuyo estreno es inmediato, y cuya selección, en la inmensa mayoría, desmiente y ensucia esa idea de distinción que desde los estamentos oficiales de la cultura se quiere aplicar al cine europeo.


Antonio Banderas, premio RTVA

Resulta curioso, cuando no preocupante, que industrias casi insignificantes en el continente europeo como la estonia con La tentación de San Toni, la griega con Campo negro o la húngara con Tender son hayan proporcionado las únicas satisfacciones cinematográficas de este festival.
Acaso sea el cine en sí como medio de comunicación, es decir, como lenguaje, el que está en crisis y sus autores no sepan ya qué decir o cómo decirlo.
En cualquier caso, esta edición se cierra con el siguiente palmarés:

Giraldillo de oro
Son of Babylon, de Mohamed Al-Daradji

Giraldillo de plata
Campo negro, de Vardis Marinakis

Premio especial del jurado
Tender Son - The Frankenstein Project, de Kornél Mundruczó
Mención especial para Joy, de Mijke de Jong y Naufragio, de Pedro Aguilera

Premio a la mejor dirección
Susanne Bier por En un mundo mejor

Premio al mejor guión
Susanne Bier y Anders Thomas Jensen por En un mundo mejor

Premio a la mejor actriz
Samira Maas por Joy y Sofia Georgovassili por Campo negro

Premio al mejor actor
Rhys Ifans por Mr. Nice

Giraldillo de oro a la mejor película documental
Último capítulo: adiós Nicaragua, de Peter Torbiörnsson
Mención especial a Farewell, de Ditteke Mensink

Premio Eurimages
La primera línea, de Renato de María

Gran premio del público
Tamara Drewe, de Stephen Frears

Premio a la mejor dirección de primer largometraje (sección First Films First)
Gigola, de Laure Charpentier

Premio jurado Campus
Son of Babylon

Premio ASECAN (Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía)
Almas silenciosas, de Aleksei Fedorchenko
Mención especial para Naufragio, de Pedro Aguilera

viernes, 12 de noviembre de 2010

Sevilla Festival de Cine Europeo


Última jornada del festival. Essential killing, de Jerzy Skolimovski, es una tediosa y hueca historia de guión tramposo sobre un fugitivo interpretado por Vincent Gallo.


Ganar ganar, de Jaap van Heusden, pone en evidencia a sus compañeras de sección al tratarse de una película holandesa bien contada y con un planteamiento adulto. Con unos primeros minutos arrolladores, pronto se ve inmersa en una estructura algo pesada que persigue la explicación de su argumento, enredándose en la bajada a los infiernos de un agente de bolsa otrora risueño, para resolverse de forma convencional.


La llamada, de Stefano Pasetto, no deja de ser uno de esos telefilmes vespertinos sobre personajes enfermos y agobiados. Anodina y previsible, tiene bonitas imágenes de las ballenas jorobadas de la Patagonia.


Nos despedimos del festival con Shahada, de Burhan Qurbani, una historia coral de inmigrantes musulmanes al estilo de las películas de Fatih Akin. Lo más interesante sin duda es el estudio que del Corán se hace a través de los personajes, más o menos practicantes de su religión, y de cómo unas circunstacias personales pueden provocar el fanatismo.

Sevilla Festival de Cine Europeo


Y tuvo que ser el penúltimo día, un viernes a las nueve de la mañana, cuando el festival nos dejara con la boca abierta y por fin sonrientes. Almas silenciosas, de Aleksei Fedorchenko, es de lejos lo mejor de este festival y seguramente lo mejor del año; una sencilla historia de amor atravesada por la nostalgia de las tradiciones perdidas y un halo existencial de dolorosa profundidad. Austera y precisa en la narración, hermosa por momentos, la película de Fedorchenko avergüenza con escenas llenas de matices, sustancias y materias que colman los ojos del espectador a esos directores con ínfulas, amantes de la impostura y la pedantería fotográfica.


Inmediatamente después tuvimos que volver a la realidad. La feliz ama de casa, de Antoinette Beumer, es la nosecuántas bobada que este festival nos ha colado por la escuadra. Si el cine holandés es esto el cine español está de enhorabuena porque, al menos, sabemos que no somos los peores.


Mijke de Jong, directora de Joy, reincide y se empecina en el primer plano como único recurso narrativo, tal como ocurriera en la infame La hermana de Katia, presentada hace dos años en este festival. Algo más sobria y sustanciosa que aquella, nos quedamos con un personaje rabioso, celoso y confundido, perfectamente interpretado por Samira Maas (en la imagen), al que seguimos en la búsqueda de su madre biológica en una historia que sufre algún que otro desmayo estructural y se ve con cierto desánimo.


No podía faltar la película turca en el festival. Mayoría, de Seren Yüce, nos presenta la vida de un muchacho algo simplón y la presión que su estricto padre ejerce sobre él. Con un tempo cansino pero constante, la historia avanza sin aburrir demasiado, lo que es de agradecer. Hay dos cuestiones extracinematográficas que considerar. La primera es inmediata: si los turcos entran en la Unión Europea, yo me salgo de ella, y la segunda es que la censura ataca de nuevo, pues los subtítulos convierten en gitano lo que en la película es kurdo, haciendo incomprensible e incoherente el discurso nacionalista del padre al conocer la relación de su hijo con una muchacha de esta etnia.


No hay que detenerse un sólo minuto en esta vergonzosa estupidez titulada El amor lo es todo, de Joram Lürsen, salvo para repetir la explicación que dio su director acerca de un detalle tradicional holandés, como es la naturaleza española de Sinter Klaas, el Papá Noel de aquellos lares, que llega a los Países Bajos en un barco de vapor y amenaza a los niños que se han portado mal no con carbón sino con la deportación a nuestro país.


Fuera de programa, nos acercamos con curiosidad a ver esta versión del clásico de cine de terror. Este Drácula español, rodado con actores hispanoparlantes (mejicanos en su mayoría), es malo de solemnidad, especialmente por culpa de un director empeñado en hacer unos insertos de primeros planos que provocaron la hilaridad de la sala y por una estructura sobrecargada de escenas inútiles.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sevilla Festival de Cine Europeo


Mamma Gogó, de Fridrik Thor Fridriksson, es una simpática comedia islandesa con comentarios ingeniosos acerca del cine que pronto deriva hacia un sentimentalismo convencional cuando la protagonista sufre los primeros síntomas del Alzheimer, perdiendo mucho del interés despertado en los primeros minutos.


La chica eslovena, de Damjan Kozole, vuelve sobre el asunto de la prostitución con la peripecia de una estudiante que saca provecho de sus aptitudes físicas para costearse la universidad. Aunque el dibujo de la protagonista está perfectamente delineado, la película languidece apenas nos anticipamos a lo que, en efecto, termina siendo una historia previsible, tediosa y hueca.


La tormenta, de Ben Sombogaart, es una más de las muchas tonterías holandesas que el festival nos ha colado bajo el humorístico epígrafe de "Wild tulips" (tulipanes silvestres o salvajes, que ya hay que tener la cara dura para tal ironía). Superproducción sobre una inundación en los años 50 que no contiene el más mínimo interés cinematográfico.


Hemos tenido que esperar al final del festival para encontrarnos con una película con el suficiente estímulo estético y artístico como para olvidarnos del tedio y el desánimo -por un momento-. La tentación de San Toni, de Veiko Ounpuu, tiene los mejores primeros quince o veinte minutos de lo que hemos visto hasta ahora. Cierto es que conforme avanza y se acumulan las referencias literarias y cinéfilas, el simbolismo y las metáforas se amontonan en una masa confusa y acaso ininteligible, de la que sobresalen sin embargo poderosos destellos de poesía visual. Es una de esas rarezas inclasificables que si bien admiten difícilmente un segundo visionado, dejan una primera impresión indeleble.