martes, 18 de agosto de 2009

Asalto al tren Pelham 1 2 3, de Tony Scott


Hacer la crítica de una película de Scott (del Tony, el Ridley es otra cosa) es como tirarse en paracaídas desde un poyete. A este pesado sólo le interesan, al parecer, los efectos ópticos, marear la cámara y montar con una Moulinex antes que con la moviola de toda la vida. Dicho lo cual no queda nada más que referir de esta estúpida hamburguesa audiovisual, salvo, y esto me parece interesante, la diferencia de tono entre esta versión y la de 1974*, ambas basadas en el mismo libro. Y es que, si en aquella teníamos a Walter Matthau y los malos eran malvados pero tenían cierta humanidad (diabólica, pero humanidad al fin y al cabo), en esta, decorada con todo tipo de florituras de fotografía, montaje y sonido, tenemos a un Travolta cabreado todo el rato y con ridículos toques existencialistas (incomprensibles antes del atentado a las torres gemelas) y a unos malos que, más que malvados, son unos hijos de perra, una especie de autómatas matarifes sin más. Y es que, un personaje no se construye haciéndole decir tacos y rapándole la cabeza.
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* No es que yo sea tan cinéfilo ni tan adicto al IMDB como otros, pero es que Canal Sur tuvo el oportunista acierto de emitir la primera versión hace poco, y me la eché a los ojos antes de ir a ver la de Scott.

domingo, 16 de agosto de 2009

Cinco días en Saigón, de Stephane Gauger


Desde Pleno verano no me echaba a los ojos una película vietnamita. Si las comparamos, me quedo con aquella. El director de esta (cuyo título original es El búho y el gorrión*) está obsesionado por mantener el tamaño del encuadre circunscrito al primer plano, desahogando en contadas ocasiones la visión con alguna toma de mayor talla. Esta molesta decisión "caligráfica", que nos remite a aquella infamia que se coló en el pasado Sevilla Festival de Cine Europeo llamada La hermana de Katia, y la triplicación del punto de vista que termina unificándose al final, oscurecen una película con demasiado lastre oral, muy lejos de la, a veces portentosa, capacidad narrativa de la mencionada Pleno verano.
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*A modo de divertimento haré una observación sobre la decisión del guionista respecto a los nombres de los personajes que construye. Por ejemplo, en la saga de Piratas del caribe, el nombre de Jack Sparrow se podría traducir como (invoco los nuevos y flamantes conocimientos lingüísticos de nuestros destacados colaboradores londinenses) Jacobo Gorrión. El guionista tiene, sin duda, una razón** para nominar de tan poco viril o temeraria forma a un pirata de tomo y lomo, y me temo que está relacionada con la forma de ser y actuar del personaje. Así, en la misma saga existe el personaje de Elizabeth Swann (Isabel Cisne), quien, no puede ser de otra forma, representará virtudes y bondades, o, y esto es más interesante, podría ser el nombre de una bruja perversa, dotando de potente ironía las características del personaje. Propongo a nuestros queridos anglófilos que nos ilustren con nuevos ejemplos.
** ¿Se advierte razón o criterio alguno en la elección de los nombres de los personajes de las películas españolas?

Imago mortis, de Stefano Bessoni


Salpicada de caprichosas y estériles referencias cinéfilas, con un guión tan riguroso como la receta del bocadillo de jamón, con una puesta en escena impropia de un novato (es aún peor) y unas interpretaciones ridiculizadas por la incompetencia del Bessoni este, estamos ante uno de esos ejemplos obscenos de la incapacidad europea de despojarse de rancias convenciones y crear algo digno y con brillo propio.

sábado, 15 de agosto de 2009

Nueva York para principiantes, de Robert B. Weide


La cuestión más interesante para discutir de esta tediosa comedia es el título impuesto por la distribuidora española, porque, de nuevo, es uno de esos ingeniosos aparatos lingüísticos que no tienen nada que ver con la película. El original, How to lose friends & alienate people ("Cómo perder amigos y gente alienada", con el permiso de nuestros corresponsales londinenses) es más adecuado al argumento pero -pues aquí somos imbéciles, deben pensar los señores de la distribuidora-, incomprensible para el público español, que por otra parte, no tiene otra cosa que hacer que ir al cine a ver estas memeces. El tal Weide, director de la cosa, baqueteado en programas de televisión, está preparando un documental sobre Kurt Vonnegut... por eso se libra. Huelga decir que, de nuevo, pasaría por la quilla a los dobladores y luego me comería sus hígados con un buen Chianti, bsbsbsbsbs... (nunca se me dieron bien las onomatopeyas).

lunes, 10 de agosto de 2009

Los estrenos de la semana (pasada)


Da gusto ver que las cosas no se detienen porque uno se vaya un rato por ahí... ¡dankuwel, honorables miembros de este blog!... ejem... pero aprovechando el paseo ilustro esta sección, cogiendo con alfileres su relación con los estrenos, con esta imagen, impregnada de historia, del campo de batalla de Waterloo desde la cumbre de La butte du lion.

sábado, 1 de agosto de 2009

Pagafantas, de Borja Cobeaga


Lo más interesante es el mantenimiento del punto de vista, a pesar del desliz final en el que se le concede una escena a Óscar Ladoire, un estupendo personaje anacrónico, a solas con Kiti Manver. Lo demás es una comedia entretenida, de estructura impecable, interpretaciones en ocasiones mejorables pero en general notables y, lo que no es moco de pavo por tratarse de una película española, ningún sentimiento de vergüenza ajena. Se le podría achacar un exagerado cambio de tono hacia el final pero no empañaría un resultado aceptable. Y, gracias a Dios, está rodada en Bilbao, lo que contradice inteligente y valientemente a la rancia convención cómica del cine español que estipula Madrid y su (caduca y pesada) movida como escenario "capital".