
El año pasado tuvimos la desgracia de ver una película croata, de repugnante recuerdo, y parece que no aprendí la lección, pues ayer reincidí con Niciji sin (El hijo de nadie), una historia que revisa las secuelas de la reciente guerra balcánica y que, siendo mejor que aquella, será sin embargo la peor película del festival; los croatas siguen sin saber hacer cine.

A mi dueña le gustó mucho Oorlogswinter (Winter in wartime) por el soberbio aspecto de sus protagonistas (masculinos), pero el entusiasmo estético no debería apartarnos de un criterio riguroso que, aplicado sobre esta repetitiva historia sobre la ocupación alemana (en la que de nuevo los nazis aparecen como demonios subnormales), desbarata las trampas que contiene.
Lo mejor estaba por llegar; Vincere, la historia de una de las amantes de Mussolini y su hijo ilegítimo. Por desgracia, la segunda parte se empantana en la atribulada peripecia de Ida Dalser por los manicomios de la Italia del Duce, cuyo personaje se nos hurta para insertar no obstante su figura a través de imágenes de archivo -muy interesantes, por cierto-. Bellocchio, el director de la película, aún haciendo una enérgica pieza con momentos hipnóticos, no sabe sin embargo equilibrar la estructura.

Remató la jornada Ved verdens ende (At world's end), curiosa aventura danesa en las junglas indonesias, a medio camino entre Indiana Jones y Grupo salvaje, que no consigue sujetar el tono, pero que como tebeo funciona perfectamente.
Gala de inauguración
Christopher Lee
Ben Kingsley
Colin Farrell









