viernes, 22 de enero de 2010

los estrenos de la semana

La herencia Valdemar
Nine
Ricky
Rompedientes
Sobrepasando el límite
Up in the air

Por cierto, debido a la "exhibición de atrocidades" de los carnavales, Radio Guadaíra decide suspender la emisión de Cineclub hasta primeros de febrero. Mientras tanto, algo de humor con más estilo y profundidad.

jueves, 21 de enero de 2010

Todos están bien, de Kirk Jones


Continuando la racha de cine gerontomorfo cometí el error de darle una oportunidad a esta píldora de, como diría Gonzalo, clembuterol a mansalva. Adaptación de una película italiana con Mastroianni al frente que no he visto (ni falta que hace, me temo), el director plantea un lacrimógeno recorrido por las carencias sentimentales de un viudo. Alguna que otra grosería en el aspecto de la planificación y el montaje y la obligación de llorar como energía impulsora son las gracias que adornan esta indecente tontería.

lunes, 18 de enero de 2010

El erizo, de Mona Achache


Acaso por la combinación de varias ideas para cortometrajes la película se bifurca y desperdicia rápidamente tramas tan interesantes como la de la niña suicida para concluir con lo que considero una grosería estética y argumental; el inverosímil atropello de la portera, interpretada por Josiane Balasko. Superficial y pedante por momentos, como es propio del cine francés, la historia se acomoda en una narración convencional y en argumentos ya conocidos.

domingo, 17 de enero de 2010

No es tan fácil, de Nancy Meyers


Comedia adecuada para un público menopáusico (no necesariamente femenino) que cuenta con la presencia de una Meryl Streep con el piloto automático del histrionismo conectado (culpa de la directora) y un notable Baldwin.

martes, 12 de enero de 2010

Aunque no sea santo de mi devoción considero de justicia dedicar un modesto homenaje a Eric Rohmer. Creo que a Gonzalo le gustará.


Donde viven los monstruos, de Spike Jonze


Luminosa en el comienzo, se desorienta y desperdicia una vez llegamos a la isla donde viven los monstruos y conocemos a sus habitantes. Metafórica, pero sobre todo hermosa por momentos (algunos hasta lloran al final) gracias sobre todo a las piezas musicales de Karen O, parece mentira que un cuento tan breve como el de Sendak haya dado para tan largo videoclip existencialista (la idea de los “monstruos interiores” resulta demasiado obvia).