lunes, 9 de noviembre de 2009

Sevilla Festival de Cine Europeo


Se mantiene el nivel tibio con tendencia a la baja de un festival que se empeña en devaluarse cada día. Empezamos en el Lope de Vega con la espectacularidad que muestra la imagen; Jaffa, otra de esas producciones europeas de la muy europea Israel. Tedioso culebrón que revisa el Romeo y Julieta de Shakespeare añadiendo un epilogo de cosecha propia; un auténtico somnífero.


Jerichow: voy a dejar de prestar atención a las películas que toman a los espectadores por imbéciles.
_

Adscrita a cierta moda de thriller en plan comedia dramática truculenta, en el que unos personajes perfectamente delineados dan vida y estímulo al argumento, Der Knochenman (El hombre de los huesos) se deja ver con diversión a veces pero con sopor durante un larguísimo desenlace no exento de alguna trampa.


Con demasiada pompa y afecto por parte de un público loco por reírle las gracias a esta comedia nos presentó su mediocre y gondryniano director Bunny and the bull, curioso experimento cuyo nulo ingenio es inversamente proporcional a la pedante intención de su autor de asombrar y alcanzar el nivel estético, narrativo e intelectual del mencionado Gondry. Lo mejor es la escena representada en la imagen. Antes y después poca cosa, salvo, no se asusten, una Verónica Echegui en plan Penélope Cruz sin vergüenza por interpretar la tópica caricatura de personaje español.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sevilla Festival de Cine Europeo


Iniciamos semana y jornada en el Lope de Vega con Tobruk, historia de las experiencias de un batallón de checos en el ejército aliado en territorio libio durante 1941. Poco puede decirse de una película que sigue punto por punto las convenciones del cine bélico sin ofrecer más distinción que la sorpresa de encontrarnos con una producción de estas características en el país centroeuropeo.


Kisses, a continuación, nos enseña, bajo divertidos juegos fotográficos y musiquita facilona, la desagradable vida de dos niños maltratados y vejados por sus respectivos padres. Con un cortometraje de 10 minutos de paseo por Dublín nos habría bastado.


Frygtelig lykkelig (Terriblemente felices) nos transporta a la ignota Jutlandia y sus peculiaridades. Comienza muy bien esta fantasía danesa, con toques inquietantes en un ámbito siniestro, pero apenas ha transcurrido el primer rollo nos aburre (hasta el punto de dormirnos) caminando los fatigados senderos de un thriller convencional, de esos que echan por la tarde en la tele.


Decepción. No porque Köprüdekiler (Hombres en el puente) sea una mala y tediosa película, que lo es, sino porque, estimulado por un título que sugiere la poética y metafórica historia de un grupo de viriles y metálicos constructores de puentes y estructuras colosales, me encuentro, por el contrario, con, una vez más, la típica historia coral de personajes ordinarios cuando no marginales, y encima turcos. Reconozco que en mi concepto de este país asiático* tiene una fuerte influencia El expreso de medianoche.
_
* A propósito de este caso y el de Hermanos, uno se pregunta si, dentro de un festival de cine que circunscribe su programa a películas europeas, es congruente con dicho principio incluir producciones que, aún siendo financiadas por países europeos, desarrollan historias ambientadas en estados que no pertenecen, por distintas y evidentes razones, a Europa.
_

Para rematar, la esperada In the loop. Estructura infalible, diálogos ingeniosos, interpretaciones exactas, personajes poderosos y hasta su cuota de denuncia política... cualquier aspecto sometido a examen de In the loop aprobará con nota (si somos generosos con el director y su nauseabundo gusto por el zoom). Aún así, no deja de ser un lujoso episodio piloto de una serie de televisión imprescindible, y esto, que yo sepa, era un festival de cine.

Sevilla Festival de Cine Europeo


Con la esperanza (que por muy mal que estén las cosas -cinematográficamente- nunca se pierde) puesta en Fish tank comenzó la tercera jornada del festival... pero tendrá que ser otro día cuando, entre sollozos de júbilo, me arrodille ante el nuevo mesías del cine. Fish tank (supongo que aquí se llamará La pecera) empieza muy bien pero termina como todas. Ingeniosa, sobre todo por el personaje de la hermana pequeña, y enérgica, se vuelve pronto una historia convencional que, de haber dinero y película para ello, podría haber durado 300 minutos más. No sólo en España se hace cine ambientado en arrabales y con personajes cercanos al proto-delincuente, y de este palo, hasta el momento, estamos viendo mucho.


Con bandera suiza pero israelí por los cuatro costados, el festival nos ha colado una cinta de vídeo con aspecto de cortometraje caro, y no lo digo sólo por el soporte en el que se ha grabado (que no filmado) sino por la rigidez de la puesta en escena, la interpretación y la estructura. Hermanos es una excusa para exponer la tensión religiosa de un estado del que tiran los ortodoxos, los nacionalistas, los judíos no practicantes o ni siquiera creyentes y todos los demás. He de reconocer que me dormí durante un rato y que además salí un momento a echarle un ojo a Loft, con la que, por lo que llegué a vislumbrar, no habría ganado gran cosa con el cambio.
_

Inopinadamente, hoy sólo he visto tres películas. La última de ellas es The be all and end all, graciosa pieza inglesa sobre dos amigos adolescentes, uno de ellos moribundo, cuyo último deseo es abandonar esta desoladora roca sólo después de dar rienda suelta a sus impulsos hormonales. Con ingeniosos diálogos por momentos, acaso se pierda la energía inicial en una narración que recurre a una resolución convencional y cuya estructura se bifurca con la trama de la búsqueda del padre del solícito amigo superviviente.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Sevilla Festival de Cine Europeo


La jornada ha mantenido el tono anodino, cuando no nauseabundo, del inicio del festival. La iniciamos con 44 inch chest, una producción inglesa de factura técnica impecable que cuenta con la poderosa presencia de John Hurt, quien, antes de la proyección, apareció por la sala (mi nula destreza fotográfica ha impedido al mundo tener constancia gráfica del momento).
_

El año pasado tuvimos la desgracia de ver una película croata, de repugnante recuerdo, y parece que no aprendí la lección, pues ayer reincidí con Niciji sin (El hijo de nadie), una historia que revisa las secuelas de la reciente guerra balcánica y que, siendo mejor que aquella, será sin embargo la peor película del festival; los croatas siguen sin saber hacer cine.


A mi dueña le gustó mucho Oorlogswinter (Winter in wartime) por el soberbio aspecto de sus protagonistas (masculinos), pero el entusiasmo estético no debería apartarnos de un criterio riguroso que, aplicado sobre esta repetitiva historia sobre la ocupación alemana (en la que de nuevo los nazis aparecen como demonios subnormales), desbarata las trampas que contiene.


Lo mejor estaba por llegar; Vincere, la historia de una de las amantes de Mussolini y su hijo ilegítimo. Por desgracia, la segunda parte se empantana en la atribulada peripecia de Ida Dalser por los manicomios de la Italia del Duce, cuyo personaje se nos hurta para insertar no obstante su figura a través de imágenes de archivo -muy interesantes, por cierto-. Bellocchio, el director de la película, aún haciendo una enérgica pieza con momentos hipnóticos, no sabe sin embargo equilibrar la estructura.


Remató la jornada Ved verdens ende (At world's end), curiosa aventura danesa en las junglas indonesias, a medio camino entre Indiana Jones y Grupo salvaje, que no consigue sujetar el tono, pero que como tebeo funciona perfectamente.

Gala de inauguración
Ayer se inauguró oficialmente el SFCE con la glamurosa presencia de actores famosos.


Christopher Lee


Ben Kingsley


Colin Farrell


Paz Vega
_
También acudieron personalidades políticas, como Ignasi Guardans (en la imagen) y, por supuesto, el alcalde sevillano, que se empeñó en aparecer en todas las fotos y recibió uno por uno a los invitados importantes, despojando a la inauguración del sentido artístico que debería tener y ensuciándolo con la baba política.
_

Nikolina Iancheva y Sergi López
__
Nicholas Roeg, Carlos Saura y Jeremy Thomas
_
Sin embargo, lo importante, es decir, el cine, ya se desarrollaba desde las cuatro de la tarde en los cines Nervión. Antes y después de la fastuosa ceremonia pudimos ver algunas películas.
_
Empezamos con Eastern plays, una curiosidad búlgara sobre cabezas rapadas y drogadictos en recuperación cuyo interés radica en alguna imagen interesante y la sensación de que Bulgaria no es el mejor sitio para hacer turismo.
_
_
Shifty y Der Vaterspiel (Kill daddy good night) se dejaron ver pero son claros ejemplos del cine europeo contemporáneo, es decir, ejemplo de película anodina. Más interés despertó, aunque tampoco mucho, el documental Plastic planet, primo hermano de piezas como Roger y yo, de Michael Moore, y cuyo empeño es denunciar el uso masivo del plástico y del peligro que eso supone, para horror hipocondríaco de algunos... ya no saben cómo meternos miedo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

los estrenos de la semana

Celda 211
Julie y Julia
Pandorum
Siempre a tu lado: Hachiko
The box

La curiosidad de hoy nos introduce directamente en la materia que ocupará este foro en los próximos días; el Sevilla Festival de Cine Europeo. El aperitivo no ha podido ser más decepcionante. En pase de prensa se nos ha pre-estrenado Triage, una tediosa historia de remordimientos bélicos. El protagonista es Colin Farrell, y le acompañan Paz Vega y Christopher Lee. Parece mentira que Lee sea más creíble interpretando a un español que habla inglés con acento que la Vega haciendo de española que habla inglés con acento. Al final resulta que es tan mala actriz como misteriosa y milagrosa fue la iluminación y la planificación (o el photoshop) en Lucía y el sexo a los que le debe su presunto prestigio y atractivo, pero está claro que esta muchacha es lo que siempre fue.

La cruda realidad, de Robert Luketic


A modo de sesión de relajación antes del enorme fregado del Festival de Cine de Sevilla, me dejé caer por el multicines habitual (cada vez más decadente) para echarle un ojo indolente a esta convencional (incluso timorata) comedia. Nada diré de Butler y la Heigl, pues la tortura indecente del doblaje me impiden formular una opinión coherente, pero está claro que la voz del impostor del otrora apolíneo y poderoso Leónidas es un error más del que las guonistas y director, hay que reconocerlo, no tienen la culpa. En cualquier caso, es una voz menos dolorosa y empalagosa que la que cubre de porquería el indiferente trabajo de la Weisz en Ágora... tenía que decirlo. Lo mejor, el chiste sobre la NRA.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Ágora, de Alejandro Amenábar


Ágora resulta ser una especie de mamotreto, tedioso y resuelto a veces con verdadera grosería cinematográfica, en el que el escrúpulo por la verosimilitud histórica y científica en cuestiones menores como el atrezzo, el escenario o los debates astronómicos de Hipatia se vuelve sesgo y, según algunos, mala intención, al retratar a los primeros cristianos y, en especial, a los monjes parabolanos, como una suerte de germen de los SA del partido nazi, para los que Amenábar, astuto y fullero en cuestiones narrativas, reserva paralelismos visuales fácilmente reconocibles como el crismón cual borrosa esvástica y las hogueras de libros -pergaminos en estre caso-, o el plano cenital en el que las formas oscuras de los rabiosos monjes corretean como devastadoras hormigas por los polvorientos decorados de Malta, monjes que, por otra parte, recuerdan en su virulencia y fanatismo a los zombies de El último hombre vivo. Que tengamos que hablar más del subtexto político de la película que de sus valores cinematográficos revela cuán miserables son estos.