sábado, 6 de junio de 2009

Seraphine, de Martin Provost


En la imagen, uno de los cuadros "modernos primitivos" de Seraphine Louis o de Senlis, la pintora cuya biografía nos propone Provost. Y lo hace de forma interesante en la primera mitad de la película, hasta la llegada de la Primera Guerra Mundial. A partir de ahí, lo que antes era indagación y exposición de la vida y la personalidad de Seraphine se vuelve mera enumeración de acontecimientos, en los que incluso hay un cambio del punto que sitúa en primer plano los pormenores de la vida del marchante Wilhelm Uhde, descubridor de la artista. Cine francés que, al menos en este caso, se deja ver sin deseos homicidas hacia el auteur.

jueves, 4 de junio de 2009

Fuga de cerebros, de Fernando González Molina


Que sí... excremento audiovisual y todo eso que no hay más remedio que decir de esta chorrada televisiva (por cierto, hay una película argentina homónima), pero la cuestión importante es que, independientemente del dinero que haya costado, de la debilidad industrial del cine patrio, de las artimañas publicitarias de los productores, hay un director (cuyas referencias se limitan a varios capítulos de Los hombres de Paco) y "dos guionistas dos" con el mismo currículo que el anterior (al menos Velázquez ha hecho un corto) y ninguno ha demostrado tener, no sólo vergüenza al firmar este guión, sino el más mínimo talento, qué digo talento, sentido común al cortar las escenas donde hay que cortarlas, dirigir a los actores (¿?) como hay que dirigirlos, escribir una escena inteligible o verosímil o coherente o, en fin, algo de honestidad hacia el espectador... algo que los distinga de un niñato tedioso que juega con una cámara. Tal como están las cosas uno ya no espera caviar en la pantalla, ni siquiera un filetito de ternera bien hecho, pero tampoco es aceptable que en el menú sólo encuentres estiércol.

martes, 2 de junio de 2009

cortometrajes de la semana

Dos vídeos que, sin ser exactamente piezas cinematográficas, aplican la técnica del stop motion o paso de manivela, inventada o desarrollada, por ejemplo, por Melies en el amanecer del cine.



viernes, 29 de mayo de 2009

los estrenos de la semana

El milagro de Henry Poole
Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres
Notorious
Presencias extrañas
Radio encubierta
La mala
Mejor no pensar

La curiosidad de esta semana se refiere al cambio que se ha producido en los últimos años en los sectores artesanos del cine. Aquí aparece George Lucas en dos momentos separados por 22 años en los que la marquetería ha dado paso a la informática.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Vamos a la luna, de Ben Stassen


Que en España se estrene una película de animación belga sólo puede suceder si esta, más que belga, parece estadounidense, y esta no es que lo parezca, es que quiero serlo más que cualquiera de Pixar, menudo tufillo faldero desprende la cosa. Y la cosa chirría por la incapacidad de los autores de desmarcarse de las convenciones estéticas del cine de animación yanqui. Pero al fin y al cabo es una película belga, así que, por mucho que quiera parecerse a Toy story o Bolt, los diseños son hasta desagradables y, lo que es peor, hay tanto ingenio en ella como azúcar en un metro cúbico del Mar Muerto. Y los padres llevan a los niños a verla... entre esto y llevarles al Rocío, lo mismo da, les van a salir imbéciles de todas formas...

domingo, 24 de mayo de 2009

El triunfo de la voluntad

Cuando alguien quiere hacer una película la hace, y nada ni nadie se lo puede impedir. Por ejemplo, este miércoles, dentro de la IV Muestra del Audiovisual Andaluz, se proyectó Próxima, de Carlos Atanes, un ejemplo de este cine "mochilero" sin medios, sin dinero pero con mucha fe y voluntad. Según el productor de Próxima, que además actúa en la película, nadie en España se ha interesado por ella, aunque no ha ocurrido lo mismo en otros países. Este cine está "condenado" a los circuitos alternativos, a los certámenes menores, pero lo importante es que la película está ahí, y, a pesar de todo, hasta tiene algunas escenas de cierta calidad visual.
Con una calidad técnica mejor, pero aún así moviéndose en las órbitas más perimetrales de la industria cinematográfica, el cine de Pablo LLorca es otro de esos ejemplos de "amor al arte".
El cine no es una cuestión de dinero, la distribución y la exhibición sí, pero ahora, con una cámara y cuatro gatos entusiastas, cualquiera puede hacer una película... si es que quiere.


La cicatriz, de Pablo Llorca