martes, 17 de enero de 2012

Circunstancia, de Maryam Keshavarz


Exótica historia sobre lo malo que es el régimen iraní con las afiliadas al "rollo bollo" persa y con todo en general. Algo tosca y tramposa resulta un divertimento ocasional y un retrato parcial (se ha rodado en Líbano) de la realidad de Irán.

lunes, 16 de enero de 2012

Apenas monográficos casi monotemáticos (y III)


Puesto que Un cuento chino ya tuvo la atención merecida en este blog, hago el repaso de las otras tres películas que competirán en los Goya al premio a la mejor película iberoamericana. La iamgen superior corresponde a Violeta se fue a los cielos, de Andrés Wood, biografía tediosa e insustancial de la cantante Violeta Parra, por lo visto, una señora algo repelente.


Por parte de Cuba participa Boleto al paraíso, de Gerardo Chijona, historieta de adolescentes airados, de aspecto menesteroso (los adolescentes y la propia película), empeñada en mostrarse moderna con la aparición excesiva de bandas de heavy metal y otras cuestiones de rancia esencia.


Finalmente, para redondear la ínfima selección de candidatos, la mejicana Miss Bala, de Gerardo Naranjo, solemne y aburridísima tontería con el narcotráfico como telón de fondo.

domingo, 15 de enero de 2012

Apenas monográficos casi monotemáticos (II)


A modo de intermedio, la segunda parte de este larguísimo monográfico está dedicada a dos películas que abordan la pegajosa y ridícula etapa de la adolescencia. La primera es Le beaux gosses, de Riad Sattouf, título que se podría traducir, según me ha parecido entender en los diálogos, como "Los tíos buenos". Simpática comedia sobre el arrebato hormonal (y ciertamente repugnante) de la adolescencia cuyo mayor interés no reside en su mediocre ejecución cinematográfica sino, como casi siempre en el cine francés contemporáneo, en las trazas sociológicas que impregnan el guión, desde la actitud de los adultos, muchos de ellos peores adolescentes que los propios muchachos, hasta el racismo.


De Argentina es Hoy, de Luis Díaz, rodada "a pelo" en una gasolinera y que habla de postadolescentes algo somnolientos. Disponible para su descarga y libre distribución.


Y de muchachos en la Noruega rural trata Få meg på, for faen, de Jannicke Systad Jacobsen, cuyo título internacional es "Turn me on, goddammit" (aquí, por pudor, cedo la traducción). Una jovencita de acalorada existencia y una anécdota en un fiesta convierten la vida de aquella en un pequeño infierno. Historia de amistad y debilidades humanas aun en la idealizada escandinavia narrada con sencillez.

sábado, 14 de enero de 2012

Apenas monográficos casi monotemáticos (I)


Las acacias, de Pablo Giorgelli, está rodada casi en su integridad en la cabina de un camión. A esta "cohibición" escénica se le une la austera interacción entre los dos protagonistas. Cabe destacar la construcción, por medio de esta forma pautada y pausada elaboración narrativa, de la relación entre los personajes, para desembocar en una escena final intensa y acaso emotiva.
Aprovechando que el Pisuerga de los Goya pasa por el Valladolid de internet (¿?), voy a hacer un repaso informal al cine hispanoamericano.


En el otro extremo de la elaboración cinematográfica a Las acacias, en este caso el convencional, está Güelcom, de Yago Blanco, una simpática comedia sobre relaciones y reencuentros que incluye el exotismo de un personaje español en Buenos Aires y que da cierto juego, sobre todo lingüístico. Previsible pero agradable de ver.


En la misma onda, y repitiendo actor, el curioso Peto Menahem, está Juntos para siempre, de Pablo Solarz, la historia de un guionista cuya relación sentimental se rompe y que vive atrapado en el recuerdo, convenientemente distorsionado, del abandono paterno. Con dos o tres momentos potentes, es no obstante irregular y la estructura se resiente con la inclusión de las escenas del viaje del padre.


De Stephanie, de Maximiliano Gerscovich cabe destacar que se exhibe a través de internet y está al alcance de todo el mundo. Todo lo demás es un ejercicio de pedantería estética y tedio narrativo.


Después de Qué pena tu vida parecía lógico que llegara Qué pena tu boda, de Nicolás López, en la que encontramos a los mismos personajes de aquella pero inmersos en asuntos mas "adultos" y con un tratamiento menos enérgico.

jueves, 12 de enero de 2012

Televicio


Depauperado el panorama cinematográfico, es momento adecuado de echar un vistazo a los despampanantes estrenos televisivos de la producción audiovisual patria. El primero de ellos es Toledo, un apreciable intento de recreación histórica. En su haber se destaca el valor escénico, menor en cualquier caso, de la reconstrucción de los elementos ordinarios de la vida de entonces, pero sobre todo, la voluntad aparente de ilustrar los aspectos sociales de la época sin caer en los convencionalismos históricos que establecen una convivencia casi paradisíaca y por tanto inverosímil. En su debe, por desgracia, cabe todo lo demás, como la vergonzosa gratuidad de los desnudos, empotrados en el relato con infames piruetas narrativas, la menesterosa capacidad interpretativa -o incompetencia del director- de la mayoría del reparto, a todas luces erróneo, y especialmente el tosco acabado del guión, afectado de precipitación, fragilidad, falta de ritmo y diálogos de prospecto a lo que hay que sumar la torpe puesta en escena y la típica y caricaturesca construcción de los personajes, echados a la buena de Dios en un endeble entramado narrativo sin tensión, conflicto o estímulo.


Menos pobre, en lo que a creación se refiere, es La fuga, una exótica apuesta por la ambientación apocalíptica que resulta una rareza estimulante en el monolítico catálogo de la televisión española. Con un elenco más sólido que Toledo, un tratamiento del guión más natural, no obstante trufado de gruesas imperfecciones aquí y allá, junto al "préstamo" tomado de cierta serie de prisiones o de, por ejemplo, Alien 3, configuran sin embargo un producto susceptible de merecer la atención del espectador ocioso.

martes, 10 de enero de 2012

Si quiero silbar, silbo, de Florin Serban


Historieta simplona sobre una especie de infame correccional a base de primeros planos y tediosos travellings. La oficina de turismo de Rumanía debe estar encantada con esta película.