lunes, 12 de septiembre de 2011

Stella, de Sylvie Verheyde


A juego con la mediocridad contemporánea y la definitiva muerte de la creatividad original la película retrata la cotidianeidad de una muchacha. Interesante pocas veces, tediosa el resto del tiempo, queda una indiferente historieta con pintorescos toques nostálgicos y bien poca gracia.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Noche de miedo, de Craig Gillespie


En tanto que dirigidas a un público con debilidad intelectual -es decir, imbéciles- como es el adolescente, los guionistas de estas películas se preocupan en demasía por explicar qué ocurre y por qué. Sin embargo, esta sobrecarga de información a menudo, por no decir siempre, deviene en material inútil, tiempo muerto o forraje oral y escénico, un auténtico lodazal de convenciones y clichés que conforman una plantilla estructural intercambiable sin capacidad de sorpresa o estímulo.


Así pues, me he visto obligado a repasar la versión original de Noche de miedo, de 1985 y dirigida por Tom Holland, para constatar con sorpresa que si bien es tan aburrida como la nueva versión al menos está mucho mejor narrada -libre de bochornosas explicaciones-, Roddy McDowall cae mejor que el pegote de Farrell, cuya composición del personaje del vampiro, un auténtico vaina, escupe sobre la divertidamente descarada interpretación de Chris Sarandon y sus referencias hilarantes a Bela Lugosi, y, sobre todo, se ciñe al tono del género añadiendo un poco de humor y homenaje al cine clásico de terror.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Mammuth, de Gustave de Kervern y Benoit Delepine

Exótica composición audiovisual con ambición y vocación poética e intención trascendente a los códigos cinematográficos. Sujeta por tanto a criterios puramente emocionales basados en la impresión inmediata, al espectador no le cabe más que esperar tantos momentos sublimes como ridículos. En este caso abundan los segundos y los primeros brillan por su ausencia.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Cara B


A propósito del regreso de las emisiones del programa de radio (cuando el fútbol no se interpone) y por tanto la vuelta de ¡Cineclub gay! vamos a dedicar un par de líneas a The four faced liar, de Jacob Chase, una historieta de relaciones cruzadas con ingrediente lésbico y una feraz banda sonora cuyas tonadillas se van amontonando conforme el guión pierde peso narrativo, rasgo habitual en el cine contemporáneo de tendencia "pop".

sábado, 3 de septiembre de 2011

Vaqueros y alienígenas, de Jon Favreau


Dice la leyenda que bajo el suelo ibérico hay petróleo, pero en cantidades cuya explotación resultaría ruinosa. Imagínese pues el lector el presupuesto económico para atravesar la galaxia y extraer unas miserables toneladas de oro. Independientemente de lo estrafalaria (o directamente estúpida) que sea la idea de la que parte una película, uno debe atenerse a los elementos cinematográficos con los que se desarrolla, y aquí pinchamos en hueso. Favreau y su banda de guionistas se limitan a una narración convencional, es decir, regida por parámetros puramente pueriles, incluso chapuceros. Que Harrison Ford haga lo que hace en esta cosa y que hayan contratado a Olivia Wilde para hacer de alienígena bondadosa y abnegada y tengan la desfachatez de hurtarnos un simple plano frontal, el único que merecería la pena, cuando emerge de las llamas es una vergüenza. Como el resto de la película.