Estirando todo lo posible el argumento original, ahora, no cabía otro remedio, ellos son los padres. Juerga interna y artistas invitados como Keitel, Dern y un Hoffman aprendiendo flamenco en la Sevilla más cercana a El Paso que los productores han podido encontrar (si es que lo de Sevilla no es un invento de esos fascistas del doblaje) le dan un punto de color a esta comedia simpática y tibia. Y ya es decir demasiado.
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